ACTUALIDAD

El pasado 12 de marzo se celebró la primera Junta General de Accionistas de la Gimnástica Segoviana como Sociedad Anónima Deportiva. En ella se aprobó la composición del nuevo Consejo de Administración. Después de dejar pasar unos días para analizar lo ocurrido, debo decir que la sensación que me queda es agridulce. Más bien, de oportunidad perdida.
No me refiero al proceso de conversión en SAD en sí mismo. Esa decisión se tomó hace tiempo y lo único que se hizo en la Junta fue formalizarla. Me refiero a cómo se condujo la reunión y a la ocasión que se desaprovechó para demostrar ese espíritu social que desde la Junta Directiva se ha defendido durante todo este tiempo. Muchos de los que estuvimos en el Centro Cívico de Nueva Segovia salimos con la sensación de que todo estaba, de alguna manera, atado y bien atado.
Un ejemplo claro fue la votación sobre el número de miembros del Consejo de Administración. En teoría, debíamos decidir cuántos consejeros tendría el órgano, dentro de un rango entre 3 y 21. Sin embargo, lo que se presentó directamente fue la propuesta de la Junta Directiva: un consejo compuesto por siete consejeros vinculados a la actual directiva y un consejero independiente. Y lo que se votó fue simplemente si se estaba a favor o en contra de esa propuesta.
Sin mayor debate. Sin alternativas. Sin contexto. Para un servidor, aquello fue como jugar a las cartas con una baraja marcada. A ello se sumó un detalle difícil de ignorar: las hojas de votación que se repartieron inicialmente para elegir a los miembros del consejo eran exactamente siete. Ni una más, ni una menos. Todo parecía indicar que el resultado estaba bastante claro de antemano. ¿Habría sido tan difícil abrir un pequeño espacio para escuchar otras propuestas y los argumentos que las sustentaran?
Quizá así se habría podido debatir algo importante: si en una sociedad que aspira a profesionalizarse y crecer tiene sentido que el órgano encargado de definir la estrategia del club y supervisar la gestión de la directiva esté formado exactamente por la misma directiva, más un único consejero independiente.
Es cierto que la Segoviana es un club pequeño, con una estructura modesta y que durante muchos años ha priorizado la supervivencia. Pero precisamente este proceso de conversión en SAD se plantea con la idea de crecer y profesionalizar el club. Y para eso parece razonable que exista algún elemento dentro del órgano de gobierno que pueda ejercer una cierta labor de supervisión.
Con una estructura de siete consejeros vinculados a la directiva y un único independiente, la capacidad de este último para influir en las decisiones es prácticamente inexistente. Lo que hoy puede interpretarse como continuidad y estabilidad —algo que seguramente tranquiliza a muchos socios y accionistas— también puede convertirse en una limitación cuando en el futuro haya que tomar decisiones complejas o buscar soluciones nuevas.
Sin embargo, lo más importante todavía está por delante. La próxima gran decisión que deberá tomar la Sociedad será la aprobación de los estatutos.
Para la directiva, los estatutos actuales son oficiales, aunque necesitan revisión. Para otros, entre los que me encuentro, no son más que un borrador que nunca ha sido aprobado por una Junta de Accionistas y que, por tanto, debe revisarse en profundidad. Sea cual sea la interpretación jurídica correcta, hay algo en lo que parece existir consenso: los estatutos deben modificarse. Y no es una cuestión menor.
Los estatutos no son un simple documento administrativo. Son las reglas del juego que definirán cómo funciona el club, quién toma las decisiones y qué mecanismos existen para proteger su identidad. Por eso la futura Junta Extraordinaria que se convoque para su reforma puede ser, probablemente, una de las decisiones más importantes para el futuro de la Gimnástica Segoviana.
La pregunta de fondo es sencilla:
¿Queremos ser una SAD como cualquier otra?
¿O queremos que la Segoviana siga teniendo algo que la haga diferente?
¿Queremos crecer a toda costa?
¿O queremos hacerlo sin perder aquello que nos ha traído hasta aquí?
El pasado 6 de febrero envié al club un escrito con varias propuestas de modificación de los estatutos. Una de ellas coincide con la intención anunciada por el club de reducir de cinco a cuatro el número de acciones necesarias para asistir a las Juntas. Por eso prefiero centrarme en las otras dos, que considero especialmente importantes.
1. Limitar el poder de voto
Como socio y accionista, me preocupa la posibilidad de que en el futuro el club termine en manos de alguien cuyo único interés sea utilizarlo con fines puramente económicos, poniendo en riesgo su continuidad o su identidad. No es una hipótesis exagerada. En el fútbol existen ejemplos recientes que todos conocemos. Los estatutos presentados por el club no incluyen ningún mecanismo que limite esta posibilidad. Tampoco parece que vaya a plantearse una propuesta en ese sentido desde la directiva. Por eso propongo introducir una limitación al porcentaje de voto que puede ejercer un accionista. Esto no impide que alguien quiera invertir o aportar capital al club. Lo único que evita es que una sola persona pueda controlar por completo las decisiones del club.
2. Proteger la identidad histórica del club
La Gimnástica Segoviana debe seguir siendo lo que siempre ha sido: un club profundamente vinculado a la ciudad de Segovia y a su historia. Puede parecer algo evidente, pero también existen precedentes en el mundo del deporte de equipos que han cambiado de ciudad, de nombre o incluso de identidad cuando han cambiado de propietarios. Por eso propongo que los estatutos protejan tres elementos básicos:
Si alguien quiere revisar con más detalle las propuestas, pongo a vuestra disposición las solicitudes realizadas.
Los estatutos que se aprueben ahora pueden marcar el futuro de la Gimnástica Segoviana durante muchos años. Por eso es importante que los accionistas participemos activamente en este proceso. No se trata de confrontar ni de cuestionar a nadie. Se trata de aprovechar esta oportunidad para definir entre todos qué modelo de club queremos. Porque al final, más allá de estructuras jurídicas o fórmulas societarias, la pregunta sigue siendo la misma:
«¿Qué Gimnástica Segoviana queremos dejar para el futuro?»
La Segoviana se marca un siete de siete como objetivo
21/03/2026
El Adelantado
El ascenso directo es ya una misión casi imposible para la Segoviana
17/03/2026
El Norte de Castilla
Un liderato que se escapa
16/03/2026
El Adelantado