EL CLUB
Pero apelando a la máxima periodística, que la realidad, no te estropee una buena historia, no vamos a perder la oportunidad de aprovechar la ocasión para recordar la relación de Marcelino García Toral con la Gimnástica Segoviana. Sí, tiene relación y os la explicamos.
Resulta que Marcelino, a secas, como ya se le conoce en el mundo del fútbol inició su camino como entrenador con solo 33 años en el equipo de su pueblo, el Lealtad de Villaviciosa. Fue en la temporada 97/98 y terminó con gran éxito para él, y tremenda frustración para los gimnásticos, pues era la Segoviana el equipo frente al que consiguió su primera gesta. Entonces era un entrenador desconocido y pocos imaginaríamos que llegaría a entrenar en banquillos de prestigio. Siguió su carrera como profesional en el Sporting de Gijón, Recreativo de Huelva, Racing de Santander, Real Zaragoza, Sevilla, Villarreal, Valencia y su último banquillo en el Athletic Club de Bilbao.
En su haber cuenta con varios ascensos a Primera con el Recreativo, Villarreal y Zaragoza, y ha sido campeón de Copa con el Valencia y de la Supercopa con el Athletic. Además, ha clasificado a sus equipos en competiciones europeas y ha sido nominado como mejor entrenador de la Liga en varias ocasiones.
Antes de su periplo como entrenador, había sido jugador profesional. Vistió la camiseta del Sporting de Gijón cuatro temporadas en Primera División. También militó en el Racing de Santander, Levante y Elche. Fue un internacional por España en categorías inferiores, y una lesión de rodilla con 28 años le retiró del fútbol.
Su primer gran éxito como entrenador lo logró frente a la Gimnástica Segoviana, en un partido dramático para los gimnásticos, pues perdieron el que hubiera sido el primer ascenso a Segunda B de la historia con todo a favor.
El ascenso entonces no se dilucidaba por eliminatorias como sucede en la actualidad, sino grupos de cuatro equipos, de los cuales, el primer clasificado tras jugar todos contra todos a ida y vuelta ascendía a la tercera categoría del fútbol nacional.
Era la primera vez en la historia que la Gimnástica Segoviana conseguía el billete para jugar una promoción de ascenso a Segunda B, y la buscaba así retornar a la tercera categoría del fútbol español. Era algo histórico para el fútbol de Segovia, ya que el club gimnástico no conseguía militar a ese nivel desde el año 1970 con el descenso de la entonces Tercera División a Regional.
La Sego hizo una buena liguilla, teniendo como rivales además del Lealtad, al Betanzos por Galicia y el Real Madrid C por la Comunidad de Madrid. Llegaba la Sego al último partido tras ganar 4-0 en La Albuera con una gran superioridad al equipo asturiano del grupo, el Lealtad. De esta forma la victoria o el empate en Las Callejas de Villaviciosa daban el ascenso a los azulgranas. Y la fecha del partido decisivo era justo el día que el club cumplía 70 años de historia. En la víspera del día de San Pedro, la cita grande en las fiestas de Segovia. Solo faltaba conseguir un punto para que la mecha de la fiesta y la celebración prendiera en la ciudad que aspiraba a regresar a la élite del fútbol modesto.
La afición gimnástica consiguió movilizar 300 aficionados hasta la localidad asturiana de Villaviciosa para arropar a la plantilla. Pone lo pelos de punta recordar el aliento y el recibimiento los seguidores ofrecieron al autobús del equipo cuando atravesó el centro de la localidad costera del oriente de Asturias, tras llegar antes del partido desde Oviedo, donde había hecho noche la expedición gimnástica.
La Segoviana había realizado una gran temporada, con un entrenador que dirigía con mano de hierro, el madrileño Fernando Sierra. Contaba con nombres históricos del club como los segovianos Paco Maroto, Juanfran, Carmelo del Pozo, Chema Esteban, David Durán y Oscar Barreno. A esos nombres se sumaron futbolistas muy expertos en el fútbol modesto madrileño como eran Osa, Fidel, Mediavilla, Blanco, Barba entre otros, que hicieron de la Gimnástica Segoviana un gran bloque durante la liga regular en el grupo VIII de Tercera División. El equipo quedó segundo clasificado tras el CF Palencia, siendo el equipo con menos derrotas del grupo. Como curiosidad aparecían en las alineaciones jóvenes promesas segovianas como un tal Ramsés y Agustín, junto con otros cachorros locales como David González “Dupi” o Godoy.
El partido decisivo terminó en drama, pues el empate le valía a la Sego para ascender. Aunque el equipo azulgrana buscó el gol con insistencia, dominando y llegando a la meta asturiana, no logró su objetivo. Los segovianos eran superiores, pero esto no se reflejaba en el marcador.
En un interminable tiempo de descuento, casi después de siete minutos de añadido, llegó el gol asturiano. Un mal despeje en el área visitante, y Javi aprovechó para batir a Chema. Como curiosidad entonces no se indicaba el tiempo de prolongación al cumplirse el tiempo reglamentario, y era el criterio arbitral el que se imponía, pero sin conocer ni jugadores ni público hasta donde iba a prolongar el partido.
Con el gol llegó el drama gimnástico y la alegría en la grada local, que no dudó en invadir el campo, incluso antes de la finalización del partido. Leyendo las hemerotecas de ese partido descubrimos que hubo un expulsado en la Gimnástica, fue el joven Ramsés Gil, actual entrenador azulgrana. Pese a que estaba en el banquillo y no llegó a participar en ese encuentro. Al parecer propinó un empujón al propio Marcelino García Toral tras el gol del Lealtad en una de las invasiones de campo de la afición local antes de finalizar el partido lo que motivó su tarjeta roja.
Los aficionados que vivieron aquello en primera persona lo recuerdan como una de las tardes más tristes de la reciente historia gimnástica, y somos muchos los que pensamos que ese era el momento para que la historia de la Gimnástica Segoviana hubiera tenido otro recorrido más exitoso en adelante.
Un año después el club consiguió el primer ascenso de su historia a Segunda B, pero a mi juicio, ya no tenía el componente sentimental ni de ocasión de una temporada antes. Además, el Caja Segovia de fútbol sala inició su época dorada con sus títulos de Copa, Liga y Mundial, compitiendo así el fútbol local por el seguimiento de la afición segoviana y los recursos económicos que proporcionaban los patrocinadores y la ciudad.
Es la historia de una tarde aciaga para la Gimnástica Segoviana, y que cosas de la vida, supuso el primer éxito de un joven entrenador, Marcelino García Toral. Este se abría paso en el mundo de los banquillos y en las últimas horas se ha quedado muy cerca de ser el seleccionador nacional de España, lo que hubiera sido un salto definitivo en su carrera.
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