EL CLUB
Luis Miguel Ortega Vela, tenía 23 años, y natural de El Vellón, un pueblo de la Sierra Norte de Madrid, ubicado junto a la Nacional I, Muy cerca perdía la vida tras chocar con otro vehículo, en El Molar, una localidad vecina.
Luismi pertenecía al Atlético de Madrid, y estaba en calidad de cedido en las filas de la Sego. La temporada anterior había jugado en el Arganda. Se le calificaba como un jugador sobrio y nada espectacular, con su porte espigado y su trabajo silencioso se ganó el puesto en un equipo en el que en un principio no se contaba con él como titular. Estudiante universitario, de familia humilde, era de los jugadores que más kilómetros debía hacer en los desplazamientos hasta Segovia para entrenar y jugar los partidos.
El mismo día de su fallecimiento “Luismi”, vestía por última vez la camiseta de la Gimnástica Segoviana. Fue frente al Móstoles, en un partido disputado en la localidad toledana de Fuensalida, ya que el estado de El Soto estaba de reformas. Luismi fue titular y completó los noventa minutos en el once que conformó Emilio Cruz.
La noticia de su muerte cayó como una bomba en la plantilla y la afición gimnástica, que enterraban a una joven defensa con una amplia carrera del fútbol por delante. Muchos de sus compañeros de plantilla le conocían desde los once años y estaban muy unidos a él. El club envió una corona de flores y puso a disposición de jugadores, directivos y aficionados un autocar para poder asistir a los funerales por su jugador. Los hechos borraron la sonrisa en el vestuario.
Tras la fatal noticia, se puede decir que se torció la temporada, enlazando varias derrotas que luego pesaron en la clasificación final. La temporada 1985/86 fue la última de la Gimnástica Segoviana en el grupo VII de Tercera División. Ese grupo lo conformaban equipos de la desaparecida Federación Castellana, que agrupaba a los equipos amateur de Madrid y sus provincias limítrofes o cercanas. A los clubes de Segovia y Ávila, se sumaban equipos de Toledo, Cuenca, Guadalajara y Ciudad Real, junto con los madrileños. En la temporada siguiente el incipiente mapa autonómico cambiaba también al fútbol modesto español, haciendo coincidir a las federaciones con la nueva organización territorial del Estado que emanaba de la Constitución y su posterior desarrollo autonómico. A la Segoviana la llevó a enfrentarse a nuevos rivales que coincidían con las provincias de Castilla y León, y aquello la sumió en una etapa gris…. Pero eso será para otra “Historia Gimnástica”.
La Gimnástica Segoviana que presidía Pedro Antonio Hernández Escorial, en esa temporada había confeccionado un gran conjunto bajo los mandos de Emilio Cruz. Un hombre de banquillo que llegó después a entrenar al Atlético de Madrid en Primera División durante de 8 jornadas en 1993, en las etapas convulsas de Jesús Gil y Gil como presidente atlético, cuando se devoraba los entrenadores casi semanalmente.
En ese equipo formaban jugadores de calidad en la categoría como son el portero Carlos Aguiar, que posteriormente también fue entrenador del Atlético de Madrid durante 2 jornadas en 1994, y durante cinco en la temporada 98/99 dando el testigo a Radomir Antic. Se unían otros jugadores como Cid, Ruper, Mauri, Carbonell, Figeroa, Ríos, Arroyo, Diego o Cano. Una plantilla a la que llegaba al principio de campaña un segoviano que había militado en el Real Ávila, como era Frías. A la nómina de jugadores solo se sumaban dos nombres locales más como el portero Miguel Angel Arroyo y el de Fuentepelayo, Gaby.
El cancerbero segoviano Miguel Angel coincide con la teoría de que el fallecimiento de Luismi afectó al vestuario “Aquello nos dejó muy tocados. Recuerdo ir segundos en la clasificación, y tras la noticia acudir toda la plantilla al funeral de Luismi. Fue un golpe muy duro del que nos costó recuperarnos”. A su vez coincide en señalar a Luismi como un “gran tipo, muy trabajador, sin grandes aspavientos, y que se convirtió en importante en el esquema del equipo”.
La Sego marchaba líder en la clasificación tras la jornada del 22 de diciembre. El club se comió el turrón en lo más alto de la tabla, y hacía soñar con un posible ascenso a Segunda B. Al final de la temporada, la Segoviana terminó quinta clasificada en una liga que ganó el CD Leganés, ahora equipo del fútbol profesional con paso por Primera incluido. Tras las fechas navideñas y la muerte de Luismi, al equipo le costó bastantes recuperar la regularidad de resultados, quedando descolgado de la lucha por el título.
Se cumplen ahora 37 años del fallecimiento de Luismi, un defensa gimnástico de una de las mejores plantillas del club en Tercera División. Desde aquí nuestro recuerdo y sencillo homenaje al que fue uno de los nuestros.
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